Nota publicada en GreenVivant en Agosto de 2018. Por: Paula Vazquez

Las redes de colaboración se basan en la suma del valor personal para el crecimiento de todos más allá de las diferencias, mirando en todo y en todos el potencial y la posibilidad.

Cuando hablamos de Colaboración, hablamos de Compartir, de compartirnos, de sumar nuestro valor al grupo del cual formamos parte. Compartimos información, ideas, recursos y responsabilidades, con el fin de generar valor a un objetivo compartido.

Para que la colaboración aparezca es necesario desarrollar una nueva mirada acerca de la diferencia como riqueza. Es ver al otro como una posibilidad, como un aliado y no como una amenaza con la que tengo que competir. En la colaboración yo sumo al desarrollo de los demás y mi aporte nutre el crecimiento de los otros miembros.

La red de colaboración puede darse en organizaciones, ámbitos educativos, familiares o personales, y siempre es necesario:

  • Propiciar la generación de flujos de información.
  • Involucrar al equipo en la toma de decisiones.
  • Gestionar la diferencia de opiniones con comunicación e inteligencia emocional.
  • Establecer meta compartidas.
  • Conectar ideas.
  • Desarrollar la empatía.

Hay herramientas muy efectivas a la hora de desarrollar nuestras habilidades colaborativas: Una de ellas es la mirada apreciativa, que es la capacidad de ver el todo y rescatar lo mejor y más valioso de las personas, los sucesos y el mundo que nos rodea. Esto es una habilidad que se entrena y nos permite cambiar el enfoque: en vez de concentrarnos en un problema, nos centramos en la posibilidad de lo que queremos ver crecer. La indagación y diálogos apreciativos son una metodología innovadora en cambio y cultura organizacional que se presentan como un nuevo paradigma enfocado en trabajar con lo mejor de un equipo humano, llegando al ADN, al núcleo positivo que da vida a la organización.

Para hacer la colaboración sustentable, hay que entrenar la habilidad en el día a día, mirando en todo y en todos el potencial y la posibilidad, con la premisa de que cada persona de la red es única y aporta su talento, es valiosa y precisa ser reconocida, tiene voz y merece ser escuchada.

Fomentar prácticas y acciones participativas, dinámicas y horizontales agilizan el trabajo, la toma de decisiones y la comunicación. Flexibles y adaptables, aportan valor, generan confianza, cultivan la gratitud, dan sentido de pertenencia, fomentan la generosidad y el compartir.

La colaboración en red es sentirnos parte de la unidad, es tener una visión compartida y poner nuestra mejor versión al servicio para lograr un valor mayor.