El cuerpo habla

La gestión corporal como herramienta de transformación organizacional.

Las personas somos seres integrados, tenemos cuerpo, emoción y manejamos un lenguaje, todo al mismo tiempo. Muchas veces vivimos esto desde una división y abordamos nuestras acciones de intervención y transformación desde un sólo dominio, olvidando generalmente la corporalidad. Pero el desafío está en iniciar y predisponer la integración de las personas en las organizaciones; inculcar competencias emocionales y corporales a los trabajadores permite a las empresas ser más competitivas.

La gestión de la corporalidad en las organizaciones permite poder observar los patrones que limitan a un individuo y a los equipos de trabajo, e intervenir para facilitar el movimiento hacia la apertura o expansión de sus posibilidades y así potenciarlas.

  • Acciones lingüísticas, como pedir, reclamar, dar un Si o un No, que pudieran transformar la vida, pierden poder cuando no están hechas con la corporalidad adecuada.
  • Las emociones no expresadas, causan tensiones en el cuerpo. Si éstas permanecen en el tiempo, por la incapacidad o resistencia del individuo a expresarse libremente y manejarlas positivamente, van conformando una determinada estructura corporal, que funciona como coraza, que no nos deja ser ni movernos libremente hacia lo que necesitamos o queremos, y que incluso se puede transformar en dolor y en enfermedad.
  • Las señales y los patrones de movimiento de cada persona guardan historias, creencias y emociones en el cuerpo, posibilitando o imposibilitando a las personas a realizar ciertas acciones limitantes o negativas.

En las organizaciones de hoy es necesario el desarrollo nuevas competencias frente al escenario cambiante e incierto,

  • Para así generen respuestas más eficaces, integrales y creativas.
  • Para desarrollar la intuición como competencia clave en los líderes y permitir que se abran a la escucha corporal de sí mismo, para saber qué quiere, qué siente, qué lo tensa y hacia dónde quiere ir, como posibilidad de desarrollar la conciencia y la conexión con la verdadera identidad.
  • Desarrollar un cuerpo más flexible y estable, permite sostener las emociones, incluso la vulnerabilidad e incertidumbre.
  • Los cambios que las personas se proponen desde el lenguaje y a nivel mental, se abordan desde la corporalidad, produciendo cambios biológicos que sustentan la posibilidad de generar nuevas acciones.
  • Crear huellas corporales, brinda la experiencia del sostén, apoyo y confianza en los propios recursos. Esto posibilita la aceptación de los cambios y hasta genera ambición positiva frente a las nuevas posibilidades.
  • Aprender a soltar desde el cuerpo y descubrir que la existencia de recursos propios, cosa capaz de otorgar una nueva estabilidad.
  • Volvernos disponibles, primero con nosotros mismos para luego poder serlo con otros.
  • Aprender a habitar una nueva coherencia entre lo que se piensa, siente, dice y hace, que permita expandir las posibilidades y mejorar los resultados.

Creo firmemente que corporalizar los cambios propuestos en el ámbito del cuerpo y el lenguaje, es la base para sostener las verdaderas transformaciones en los individuos y las organizaciones.

2017-02-26T19:51:27+00:00